Tu cuerpo son mis tierras
y de ellas soy señor
y cuidaré de ellas
concentrado en mi labor
Mi cuerpo aquí te espera
y de él no soy señor
pues lo único que anhela
es tu tacto, tu calor.
Juntemos nuestras tierras
sin traiciones ni rencor
y a la luz de nuestra hoguera,
Princesa, hagamos el amor.
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